ACELERANDO Y SIN FRENOS


Esto ya ha empezado. Esto no va a parar. ¿Qué importan el cómo, el cuándo o el dónde? ¿Qué importa quién seas tú o quién sea yo? ¿Qué importa lo que vino antes o qué fuimos antes? ¿Qué historias viviste o viví? Ahora yo soy yo con mis circunstancias, tú eres tú con tus complejos y no va a cambiar. Lo que importa es que ya ha empezado, y no hay paso atrás.

Mi semana

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Puedes decidir que aquí nos quedamos. Que fue bonito jugar, pero mejor quedarse en el juego. Que no queremos riesgos. Puedes pensar que cuanto más alto subes, más fuerte es el golpe al caer. ¿Pero te vas a quedar siempre a ras de suelo? ¿Seguirás jugando al póquer sin dinero de verdad? ¿Qué gracia tiene suspenderte ante el vacío si debajo hay red?

Man on wire

Sueña, imagina piensa en aquello que fue, en todo lo que te motivó en su día. Piensa en la ilusión recién descubierta. Descubre de nuevo aquello que te hizo soñar, que te hizo imaginar. Déjate llevar por lo que salga de lo más profundo de ti. Confía o desconfía según tu intuición. En serio, deja de pensarlo todo. Haz las cuentas de la lechera. Que sí, que al final le sale mal, pero. ¿Y si hubiera salido bien?

Ser responsable es más lógico, es más prudente, ahorras en disgustos, en ralladas, en qué dirán. Reduce golpes. Es un seguro a todo riesgo. ¿Pero quién narices quiere a nuestra edad un seguro a todo riesgo? ¿Quién te va a recomendar en tu juventud que inviertas sobre seguro a plazo fijo? ¿De verdad te vas a poner esa rebequita porque refresca? ¡Que va mamá! Si no hace frío.

Ahora es el momento de arriesgar. De equivocarse. De pegar un pelotazo. De creer en un Underdog que de un día para otro se convierta en un Tom Brady, el tío más envidiado de Estados Unidos casado con un ángel cómo Giselle Bündchen y con cuatro Superbowls en su historial. De apostar por una película de Sundance y llevarte un Oscar. Se nota que estamos en Febrero. El mejor mes del año si te gusta mirar al otro lado del charco. Pero eso no viene al caso. Confía en el Atleti en Septiembre y ve cómo llega contra todo pronóstico a la final de la Champions. Luego puede doler. Llorarás. Perderás toda esperanza. Puede doler mucho y el mundo te lo estará recordando. ¿Pero, y lo bonito que fue? ¿Y si puedo aprender de la experiencia? ¿Y si luego vuelvo con más y mejor?


El momento de apostar no es cuando no tengas margen de maniobra, cuando cada error te pueda lastrar, cuando cada cosa que hagas influya en la vida de otras personas, ni cuando no confíes ya en nada.

Arriésgate ahora que tienes sueños vivos. Sueños jóvenes. Verdaderas locuras. No dudes. Será más difícil cicatrizar con los años. ¿Pero ahora? Llenemos de costras nuestras rodillas, revolquémonos en el barro y juguemos de verdad. Busquemos aquello que nos motiva. Hagamos aquello que nos haga felices. En el mundo de los adultos somos esos niños que ya dominan el arte de caminar pero que aún tienen que aprender a correr, que no saben que harán mañana ni mucho menos saben dónde estarán en dos, cinco o diez años. ¡Qué pregunta de entrevista más estúpida! Quiero ser director general ¿No te jode?

Te pueden decir que es arriesgado. Que pasito a pasito se hace el camino. Pero es que eso a nosotros no nos vale. Escriben sobre nosotros porque somos distintos. Nosotros somos los puñeteros Millenials. Esa generación que tanto miedo da. La que va a cambiarlo todo. La que obliga a las empresas a impartir cursos de adaptación.

Dicen de nosotros que somos inconformistas. Que hemos crecido con muchas comodidades y eso nos convierte en malcriados. Dicen que no sabemos lo difícil que es el mundo pero resulta que somos la generación que nació cuando aún no había Internet en todas partes y que antes de cumplir 18 años ya no podíamos vivir sin él. Somos la generación del cambio. Y es salir al mundo laboral y ZAS! Nos toca adaptarnos. De golpe y porrazo. Y nos vamos a levantar. Y vamos a cumplir las expectativas puestas en nosotros. Vamos a cambiar cómo funcionan las cosas.

Eso no ocurrirá yendo despacito y con buena letra. No será por cumplir los manuales de estilo. Eso cambia porque somos una generación emprendedora, una generación que quiere un cambio y que está dispuesta a salir de una situación de comodidad para lograr sus metas, para cumplir sus sueños. La ambición y el riesgo van de la mano y yo no me voy a conformar con poco.

Todo esto es aplicable al ámbito de la vida que quieras, porque a nuestra edad vale para todo.  Ya sea en estudios si sigues con ello, en tus decisiones laborales, en la amistad, en el amor.

No dejes de hacer aquello que te motiva. No abandones tus sueños. Si algo te gusta y te hace feliz, hazlo. Y no sé vosotros pero en mis círculos, Steve Jobs es una auténtica referencia. Todos decían que era arrogante pero muy capaz, que era un malcriado, pero muy bien formado. Y Steve Jobs arriesgó y desafió. ¿Te imaginas nuestro mundo si no se hubiera arriesgado?

¿Os suena? ¿Te suena?

Á.J.

3 comentarios en “ACELERANDO Y SIN FRENOS

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