SUBO LA PERSIANA


A mi modo de ver, conocer a alguien desde cero es como subir una persiana. Sabes que algo se oculta detrás. Sabes qué forma puede tener y te puedes imaginar algo a simple vista, pero solo descubrirás la verdad que se oculta tras ella cuando se levante. Así que aquí, subo mi persiana.

Llevo tiempo pensando en empezar a escribir. Me gustan los blogs. Admiro la capacidad creativa de muchos escritores, pero lo que más me fascina es la capacidad de contar una experiencia real de forma que cautive al lector, sabiendo no qué decir sino cómo decirlo. Es ya habitual leer artículos acerca del miedo a la página en blanco. Por suerte o por desgracia, no creo en ese miedo. Nada me obliga a escribir y no escribo si no tengo nada que decir; aunque este comienzo pueda haceros pensar lo contrario.

Bienvenidos. Poneos cómodos porque EMPEZAMOS.

Aunque sea algo dicho, escrito y repetido una y mil veces, plasmar en papel aquello que en la cabeza aparece como algo abstracto ayuda a comprender aquello a lo que das vueltas. Mis ganas de escribir nacen de ahí. Soy una persona que le da mil vueltas a cada cosa que se le pasa por la cabeza. No me puedo quedar en la explicación más simple y lógica. Siempre necesito valorar otras opciones, entender el contexto, ponerme en la piel de otras personas, criticar la primera impresión que tuve para poder finalmente decidir mi opinión al respecto. No es fácil ser yo. No creo que sea único en esto, dicho sea de paso.

Y no empiezo mal; primero critico sutilmente la referencia constante a la falta de inspiración pero luego uso en favor de mi argumentación otro tema más que recurrente. Así funcionan las cosas por aquí. Las ideas valen más o menos según se le ocurran a una persona u otra. No voy a escribir sobre disfrutar el momento, sobre motivación, sobre no venirse abajo, mirar adelante… O sí. Pero no creo que sea algo que deba comentar cuando sé que muchos de vosotros seríais capaces de hacerlo mucho mejor.

Cuando pienso en disfrutar del momento solo veo tiempo perdido en pensar en ello. Tienes que hacer aquello que te apetece respetando la libertad de los demás, comprendiendo sus circunstancias pero teniendo siempre cierto punto de egoísmo. Hay frases que marcan mucho, pero una lo hizo en relación a este tema. Mis referencias no serán de grandes pensadores ni escritores, sino en su mayoría de series o películas, porque una frase escuchada suele dar más impresión que cuando la lees escrita. Sí, de nuevo me contradigo. Es mi texto y digo lo que quiero. Esta es de uno o varios guionistas que la pusieron en boca del doctor House y en el momento me hizo gracia, pero luego me hizo pensar: “Si no crees que tu vida vale más que la de los demás, dona tus órganos y suicídate”. Es duro y cínico a más no poder pero refleja algo que en realidad gran parte de nosotros pensamos y no muchos nos atrevemos a decir. Por miedo. Simple miedo al qué dirán. Joder, no puedo ser tan egocéntrico. Tengo que lograr la paz en el mundo, o en mi vida, o en mi casa.

SUBO LA PERSIANA

He llegado a un punto en que lo primero soy yo y luego lo demás. En muchos casos, por mi propia felicidad ayudo a los demás y queda precioso, pero eso no me hace más solidario, me hace humano. Todo acto bondadoso y generoso que hacemos, lo hacemos porque nos aporta una satisfacción aún mayor. Quiero que lo penséis seriamente. Buscad situaciones extremas. Buscad el porqué. ¿Qué nos lleva a realizar esas acciones? Dudo que muchos de nosotros renunciemos a algo verdaderamente importante con el fin de mejorar la situación de otro de no ser por el subidón de ego que aporta la buena acción realizada.

Creo que estoy haciéndolo perfecto para caer mal de primeras y que jamás me volváis a leer. Si acabase aquí mi post sería un fracaso absoluto pero os invito a que reflexionéis sobre lo que he ido exponiendo. Pese a ser algo políticamente incorrecto, cuando te detienes a darle vueltas algo hace clic y la percepción cambia. Todo es cuestión de buscar otro enfoque. Esto último lo he sacado de Big Hero 6, Disney, 2014. Lo sé, estoy muy loco.

En este blog voy a publicar simple y llanamente aquello que se me pase por la cabeza. Cuando se me pase por la cabeza. Cuando tenga tiempo o simplemente cuando me apetezca. Dudo que llegue a ser periódico. Si tengo una época de reflexión profunda, escribiré más. Si estoy más ocupado y no gozo de tiempo libre, escribiré menos. Empezar avisando siempre está bien.

Me parece que he sido capaz de dar una imagen suficientemente limpia de algunos de mis defectos (o no), pero es cuando se me va conociendo de forma prolongada cuando se ven con perspectiva todos los puntos positivos.

¿Quién dijo que de primeras es mejor caer bien?

Ahora viene el problema de firmar esto.
¿Qué gracia tiene abrirme si me escondo?
Como sigo dudando, lo dejaré en:

Á.J.

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